DIARIO DE UN TRIGLOBERO

lunes, 30 de abril de 2012

Como ser triatleta y que no te echen de casa.


Pensaba en escribir la típica entrada de como ha ido la semana de entrenos, la estrategia para el Triatlón de Lisboa, etc, etc, etc... pero se me ha venido a la cabeza todo la que he tenido que ir liando, reliando, adecuando, conciliando, buscando y todos los gerundios del mundo para entrenar para la prueba que este próximo fin de semana me va a dejar fundido con total seguridad.

Cuando leo en Facebook (que los sigo) a Alejandro Santamaría, a Eneko Llanos o  Gomez Noya los entrenamientos que estos súper atletas se marcan a diario bien sean por volumen, ritmos, potencia o lo que sea, no dejo de imaginar las horas y horas que esta gente puede dedicarle a este nuestro sacrificado deporte. Cuando además de esto compruebo el peso que tienen y la poca grasa que les queda en el cuerpo (nada)  y me miro a mi mismo, uno piensa en lo gordo que uno está, en el michelín que sobresale, en que mi ritmo de competición es un puro cochinero para estos tios y a saber que más, desmotivador, ¿no? la verdad es que si, pero si nos sentamos a reflexionar un poco en lo que es la vida del triatleta amateur y lo que supone para nosotros simples mortales ESTAR con mayúsculas en la linea de salida de un larga distancia a la espera del bocinazo, os puedo asegurar que los superhombres, los ironman de verdad somos nosotros, los triatletas "patatas", los que quedamos en los puestos de tres cifras.

Compaginar el "triatlón real" de mi amigo Selu (mujer, trabajo y niños) con las semanas de entrenamiento de  10 horas supone buscar dias de 25 horas, nadar después de comer con la digestión a medio hacer, salir a correr a las 6 de la mañana o 10 de la noche, entrenar mientras la family duerme la siesta o bien cuando encontramos el hueco entre el trabajo y el recoger a los niños del cole entre otras tribulaciones. Y que decir tiene los lógicos "disgustos" con la pareja porque según ella nuestro amor se llama Cannondale, Scott o Specialized.

El Sábado estaré en el agua a las 8.00 AM esperando el bocinazo para comenzar esa mezcla incomprensible para muchos de disfrute-sufrimiento de un triatlón de larga distancia pero yo, para mi mismo, sin que nadie me lo corrobore, me consideraré un superhombre, patata pero superhombre.